Las mejores leyendas de Querétaro – Terranto

Las mejores leyendas de Querétaro

Sabemos que no está cerca el Día de Muertos, pero ¿a quién no le gusta un poco de terror? Querétaro es una ciudad llena de sucesos que se esconden en sus calles, así que acompáñanos a leer algunos de los más escalofriantes y quizás a hacer unos tours esta Semana Santa.

 

Chucho el Roto

Jesús Arraiga, o “Chucho el roto” era un hombre astuto que creaba estrategias para hacer robos por las noches. Usaba distintas personalidades, pero durante el día era un hombre de alta sociedad. Nadie sospechaba de él porque era amigo de sus víctimas, pero un día lo apresaron por un robo a una joyería. Nunca se supo dónde quedaron sus restos. ¡Puedes hacer un recorrido teatralizado de la historia!

 

La casa de la zacatecana

La casa no. 6 de la calle La Flor Alta esconde una misteriosa leyenda. En los años 50, una pareja zacatecana de alta clase social vivía ahí. Una noche, sin razón aparente, la mujer mandó matar a su marido y al hombre que lo había asesinado, y los enterró a ambos en las caballerizas de la casa. Una mañana la mujer apareció asesinada y nunca se supo quién fue el culpable. Hoy en día es el Museo de la Casa de la Zacatecana que puedes visitar de martes a domingo.

 

El callejón de Don Bartolo

Durante el siglo XVII, Bartolo Sardanetta, conocido como “el segoviano”, era un prestamista rico que poseía terrenos y casas que quitaba a quien las debía. Era muy solitario y tenía a su hermana como ama de casa, de quien estaba muy enamorado. Cada año en su cumpleaños invitaba a sus más allegados a una celebración y durante el brindis decía “Brindo por la señora mi hermana, por mi ánima y por el 20 de mayo de 1701”, aunque nadie sabía qué significaba la fecha. Cuando llegó el día, encontraron al pie de la cama el cadáver de la hermana estrangulada y, pegado al techo, Bartolo sin vida. Actualmente el lugar donde ocurrió es ”La casa de los espantos” y la Secretaría de Educación Pública se encuentra en ella.

 

Leyenda del Templo de la Cruz

Uno de los primeros evangelizadores, Fray Antonio Marfil, llegó al lugar donde actualmente está el Templo de la Cruz en 1697. Justo en lo que es el Cerro del Sagremal clavó su báculo con el afán de darle vida a una historia de fé y, con el paso del tiempo, se convirtió en un árbol extraordinario que hoy muestra espinas en forma de cruz. Esto ha maravillado a miles de turistas que no han encontrado otro fenómeno igual.

 

Fuente: Querétaro Ciudad

Port Relacionados

Leave a comment